Encuentro: La potencia que se debilita silenciosamente

Por: Bryan Ramírez

Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, pareciera como si el imperio se estuviera debilitando, a tal grado que su influencia a nivel internacional ha sido ensombrecido y 

claramente desplazado por China y Rusia, y en menor medida una serie de aliados estratégicos que han colocado a la nación yanqui en una posición de flexibilidad geopolítica no vista en décadas.

La intervención en Medio Oriente desde 2015 y el cada vez mayor acercamiento con Venezuela están convirtiendo a Rusia un protagonista geopolítico poderoso, al mismo tiempo que China se expande de forma silenciosa y cautelosa, utilizando su estrategia en una especie de diplomacia de chequera, en la que mantiene acercamiento con países por medio de financiamiento para infraestructura y la apertura de sus mercados a inversionistas chinos, ofreciendo $15.000 millones de dólares en préstamos sin intereses, $10.000 millones para desarrollo de los países beneficiarios y $5.000 millones de financiamiento para importaciones africanas. China utiliza esta estrategia para aislar a Taiwán, todo país que reconozca a esta nación no tiene relaciones diplomáticas con el gigante asiático, el cual se convierte en una condición no escrita para lograr el acercamiento de financiamiento chino, que está llevando el desarrollo a regiones del planeta olvidadas por otras potencias, en una estrategia contraria a explotar los recursos naturales de los países del continente africano, China está buscando desarrollar, los intercambios comerciales entre China y África Subsahariana en 2018 han sido de $220.000 millones de dólares y el gigante de oriente estima que para 2020 aumente a $350.000 millones de dólares.

Es clara la expansión de dos superpotencias que están desplazando a Estados Unidos lenta pero irreversiblemente, el cambio que está siendo real en varias regiones del mundo permitirán el posicionamiento al largo plazo de las naciones protagonistas, en el futuro los libros de historia podrán mencionar a Rusia como un libertador en Medio Oriente, principalmente en Siria, que de no ser por la intervención militar habría terminado en ruinas y la población totalmente desplazada, sus recursos saqueados como lo sucedido en Libia. China camino a convertirse en la primera potencia económica, cuando suceda será el principio del fin de un imperio anglosajón que no volverá a renacer, después de la segunda guerra mundial Estados Unidos pudo hacer crecer su economía gracias a que era la única de todas las potencias involucradas en el conflicto bélico en la que su infraestructura se encontraba intacta, no tuvo ciudades destruidas, ni población en medio de la hambruna como sucedió en varias naciones de Europa, ese imperio que logró con el capitalismo y el libre mercado derrotar a la Unión Soviética y lograr su desintegración es la misma que no logró consolidar su poder por creer que sería infinito, pasó de ser un “vigilante de la democracia y la paz mundial” (función única de la Organización de las Naciones Unidas) a convertirse en un exportador de la guerra, desde inicios del nuevo milenio así fue, la guerra en Afganistán e Irak pusieron en duda el rol de “única superpotencia”.

La aparición de Rusia en el escenario mundial con Vladimir Putin como protagonista están cambiando al mundo en un sentido positivo, aún cuando existan muchos detractores que aún defienden la creencia del destino manifiesto de Estados Unidos, China y Rusia llegaron a Medio Oriente logrando estabilidad y paz en la región, han llegado al continente africano con propuestas de desarrollo económico y no con el solo propósito de explotar sus recursos naturales desestabilizando políticamente a las naciones involucradas. Estados Unidos es la potencia que se debilita silenciosamente, la historia universal cambiará radicalmente en los próximos años y dicha potencia en decadencia ya no será la protagonista.

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